La Iglesia católica y la homosexualidad

September 5

Los aspectos y la iglesia católica ama a la persona homosexual el mismo como lo hace la heterosexual. El catolicismo enseña que las personas homosexuales deben ser tratados con respeto, compasión y delicadeza. Todo acto o pensamiento de odio, violencia o persecución hacia el homosexual es condenado.

La Iglesia considera que cualquier y toda actividad sexual fuera del matrimonio como algo pecaminoso e inmoral. La masturbación, la fornicación, el adulterio, la pornografía y anticonceptivos artificiales son todos los pecados a los ojos de la Iglesia Católica.

La Iglesia se opone a las uniones del mismo sexo basado en Génesis 1: 25-28: "Y creó Dios al hombre a su imagen ... .male y mujer los creó ... y Dios dijo:" Sed fecundos y multiplicaos '"y Génesis 2:24, "un hombre se unirá a su mujer, y serán una sola carne." Jesús mismo usa estos misma cita en Marcos 10: 6-9 cuando se le preguntó sobre el matrimonio.

Los católicos creen que el matrimonio es la fructífera unión permanente, fiel, y si Dios quiere de un hombre y una mujer que han entrado en la relación de pacto entre marido y mujer. El sacramento del matrimonio es un vínculo sagrado que imita el amor entre Cristo y su esposa, la Iglesia. La Iglesia cree que porque Dios instituyó el matrimonio, ni la Iglesia ni el Estado laico (gobierno civil) tiene la autoridad para redefinir o cambiar la naturaleza del matrimonio sustancialmente.

A pesar de la decisión de algunas otras iglesias cristianas a aceptar ministros abiertamente homosexuales, la Iglesia Católica no se sigue el mismo camino. Del mismo modo que no se considera la restricción del matrimonio de uno de cada sexo como discriminatoria contra los homosexuales, ni tampoco ver la limitación de las órdenes sagradas a los varones hetrosexual como injusto.

La Iglesia no quiere y no debe ordenar a cualquiera que se oponga doctrina oficial. Un hombre que favorece el aborto es como no aptos para el seminario como un hombre que favorece la anticoncepción artificial o el matrimonio entre personas del mismo sexo o que niega la divinidad de Cristo o de la virginidad perpetua de María. Así que ordenar a cualquier hombre cuya ideología o forma de vida entra en conflicto con la fe y la moral de la Iglesia que él espera que explicar y defender es hipócrita y poco práctico.